El subalquiler es una práctica muy extendida en Suiza, permitiendo que un inquilino principal arriende una habitación o la totalidad de la vivienda a un tercero. Sin embargo, para que sea seguro y legal, deben seguirse unas reglas claras.
1. El Contrato de Subalquiler
Aunque en Suiza los contratos verbales pueden tener validez, un contrato por escrito es imprescindible para evitar disputas. Debe incluir:
- Identidad del inquilino principal y del subinquilino.
- Objeto: ¿Es una habitación o el piso entero? Especificar zonas comunes.
- Duración: Fecha de inicio y fin (si es determinado).
- Precio y gastos: Especificar si incluye electricidad, internet, etc.
- Preaviso: Tiempo necesario para rescindir el contrato.
2. La Fianza (Garantía)
Es habitual pedir entre 1 y 2 meses de fianza. Es importante recordar que:
- La fianza no puede usarse como pago del último mes.
- Debe devolverse íntegramente si no hay daños ni deudas pendientes.
- Se recomienda realizar un pequeño inventario con fotos al entrar para evitar discusiones al salir.
3. Autorización del Propietario
Este es el punto más crítico: el subalquiler debe estar autorizado por el propietario del inmueble. Aunque no suele oponerse si no hay abuso (como subalquilar por un precio muy superior al original), hacerlo a escondidas puede ser motivo de rescisión del contrato principal.