Cuando te falta un vaso… y te cuesta 400 francos

En Suiza hay una regla que conviene recordar siempre cuando se alquila un piso: el famoso état des lieux de salida.

En Suiza hay una regla que conviene recordar siempre cuando se alquila un piso: el famoso état des lieux de salida. Ese momento en el que se revisa el apartamento cuando te vas y donde, sobre el papel, todo debería ser simple: comprobar si el piso está en el mismo estado que cuando entraste. En la práctica, a veces la cosa se vuelve surrealista. Según cuenta 20 Minutes, una inquilina se encontró con una factura de 400 francos por un objeto que faltaba en el baño al dejar el piso: un simple vaso para los cepillos de dientes. No hablamos de un mueble, ni de un electrodoméstico, ni siquiera de un espejo. Un vaso. La factura incluía el coste del objeto… pero también desplazamientos, mano de obra y gestión administrativa. Resultado: varios cientos de francos por algo que, en cualquier tienda, cuesta unos pocos. Este tipo de situaciones no es tan raro en Suiza. Cuando algo falta o está dañado, muchas agencias no facturan solo el objeto, sino todo el proceso asociado: pedido, transporte, instalación y gestión. Y si pasa por una empresa externa, la factura puede dispararse rápidamente. ¿Es legal? En principio sí, pero con matices. El propietario o la agencia pueden reclamar el coste de reponer un elemento que figuraba en el inventario inicial. Lo que sí debe cumplirse es el principio de proporcionalidad: el coste debe ser razonable y justificable. Por eso siempre se recomienda tres cosas muy simples cuando entras o sales de un piso en Suiza:

  • Revisar el inventario inicial con calma.
  • Hacer fotos de todo el apartamento al entrar y al salir.
  • Sustituir cualquier pequeño objeto antes del état des lieux si sabes que falta algo.

Porque en Suiza, a veces no es el objeto lo que cuesta dinero… es el procedimiento. Y sí, un vaso de dientes puede acabar costando 400 francos. Suiza también tiene estas historias.