El franco suizo está más fuerte que nunca… y no todo son buenas noticias

El franco suizo lleva tiempo fortaleciéndose frente a otras monedas, pero en los últimos meses la tendencia se ha acentuado todavía más.

El franco suizo lleva tiempo fortaleciéndose frente a otras monedas, pero en los últimos meses la tendencia se ha acentuado todavía más. Según datos recientes, el franco se encuentra en niveles históricamente altos frente al euro y otras divisas importantes. Y aunque a primera vista puede parecer una buena noticia -sobre todo para quienes cobran en francos- la realidad económica es bastante más compleja. Para empezar, un franco fuerte abarata las importaciones. Eso significa que Suiza puede comprar productos del extranjero a un precio relativamente más bajo: energía, materias primas o bienes de consumo. En teoría esto ayuda a contener la inflación, algo que el Banco Nacional Suizo lleva tiempo vigilando. De hecho, una de las razones por las que el BNS ha tolerado un franco fuerte es precisamente para evitar que los precios internos se disparen. Pero el otro lado de la moneda afecta directamente a la economía exportadora. Y Suiza vive en gran medida de exportar. Empresas farmacéuticas, maquinaria de precisión, relojería o industria tecnológica venden gran parte de su producción fuera del país. Cuando el franco se aprecia demasiado, sus productos se vuelven más caros para los clientes extranjeros. Y eso puede traducirse en menos competitividad y presión sobre los márgenes de las empresas. El turismo también lo nota. Para un visitante de la zona euro o de Estados Unidos, Suiza ya era un país caro. Con un franco fuerte, todavía más. Hoteles, restaurantes o estaciones de esquí se vuelven menos atractivos frente a destinos más baratos. Por eso el Banco Nacional Suizo lleva años interviniendo en el mercado de divisas cuando lo considera necesario. Durante mucho tiempo incluso compró grandes cantidades de monedas extranjeras para evitar que el franco subiera demasiado rápido. En los últimos años ha cambiado parcialmente la estrategia, pero el objetivo sigue siendo el mismo: evitar movimientos demasiado bruscos que puedan perjudicar a la economía suiza. En resumen, un franco fuerte tiene ventajas y desventajas. Para quienes viven en Suiza y viajan al extranjero o compran productos importados, puede ser una ventaja clara. Pero para sectores clave de la economía suiza -exportaciones, industria o turismo- puede convertirse en un problema si la apreciación es demasiado rápida o prolongada. Suiza lleva décadas conviviendo con un franco fuerte. La diferencia ahora es que estamos entrando en niveles que vuelven a poner el tema en el centro del debate económico. Fuente: Swissinfo (2026)