8 de marzo... Serafe à 200 CHF

El próximo 8 de marzo votamos la iniciativa “200 francs, ça suffit”, que propone reducir la tasa audiovisual de 335 CHF a 200 CHF por hogar. No hablamos de suprimirla, sino de recortarla en 135 francos anuales.

El próximo 8 de marzo votamos la iniciativa “200 francs, ça suffit”, que propone reducir la tasa audiovisual de 335 CHF a 200 CHF por hogar. No hablamos de suprimirla, sino de recortarla en 135 francos anuales. Sobre el papel suena bien. En la práctica, es una decisión estructural sobre el modelo de servicio público que queremos en Suiza. Comparto la imagen comparativa de las tasas en Europa. Suiza aparece en cabeza con 335 CHF, incluso ajustado por poder adquisitivo. Alemania está en 210, Austria en 190, Reino Unido en 179, Irlanda en 152. Más abajo vemos Portugal, Grecia o Albania. España no aparece porque no tiene canon por hogar: RTVE se financia vía presupuestos generales y aportaciones obligatorias del sector audiovisual y telecomunicaciones. No hay factura visible, pero el coste existe igualmente, integrado en el sistema fiscal. En Suiza la base legal es la Ley federal de radio y televisión. La tasa es obligatoria por hogar, independientemente de si se consume radio o televisión. A cambio, financia la SSR con un mandato amplio: información nacional y regional, cobertura política federal y cantonal, cultura, deporte y producción en cuatro lenguas nacionales. Ese equilibrio es caro por definición, porque no es solo televisión nacional en una lengua dominante, sino un sistema descentralizado que cubre alemán, francés, italiano y romanche. Reducir de 335 a 200 CHF no es un gesto simbólico. Implica una disminución importante de ingresos y, por tanto, recortes inevitables en contenidos, estructura o presencia regional. La cuestión no es si 335 CHF duelen, que evidentemente sí. La cuestión es si estamos dispuestos a asumir lo que desaparezca con el recorte. Menos producción propia, menos corresponsales, menos oferta en las regiones pequeñas. Nada es neutro. Comparar cifras aisladas con países del sur puede resultar tentador. Pero si miramos salarios, estructura federal y mandato lingüístico, el contexto cambia. También hay que tener en cuenta que otros modelos, como el español, dependen directamente del presupuesto estatal, lo que implica otra relación con el poder político. El 8 de marzo no votamos si nos gusta pagar Serafe. Votamos qué tamaño y qué ambición queremos para el servicio público audiovisual suizo. 200 CHF suena mejor que 335. La pregunta real es qué modelo queremos financiar.