La barrera de Rösti.

Seguro que la habéis oído alguna vez. Y no, no es una frontera con aduana ni un muro invisible. Pero existe. En Suiza se llama Röstigraben (barrière de rösti en frances). Literalmente, el foso del rösti.

Seguro que la habéis oído alguna vez. Y no, no es una frontera con aduana ni un muro invisible. Pero existe. En Suiza se llama Röstigraben (barrière de rösti en frances). Literalmente, el foso del rösti. El rösti es ese plato típico de patata que se asocia sobre todo a la Suiza alemana. Y la palabra se usa para describir la línea cultural y política que separa la parte germanófona de la francófona. No está en ningún mapa oficial. Pero cuando hay votaciones federales, muchas veces aparece clarísima. Oeste de un color. Este de otro. La Suiza romanda suele ser más favorable a una mayor integración con la UE. La parte alemana, más prudente o directamente más reticente. En temas sociales y económicos también se notan diferencias. No siempre, pero a menudo. ¿Es solo una cuestión de idioma? No. Hay diferencias culturales, mediáticas y políticas. Se consumen medios distintos. Se debate de forma distinta. Incluso la sensibilidad social puede variar. Pero cuidado con simplificar. No es que unos sean abiertos y otros cerrados. Es más bien una herencia histórica y cultural que sigue pesando. En ciudades bilingües como Friburgo o Biel se diluye bastante. Y al final todos votamos en el mismo país bajo el mismo sistema federal. Esa es la clave. Suiza no es homogénea. Y quizá precisamente por eso funciona. La próxima vez que veáis un mapa de votación partido en dos, ya sabéis cómo se llama el fenómeno. La barrera de Rösti.