El caso viene del incendio del bar Constellation en Crans-Montana. Una joven gravemente quemada, hospitalizada en Alemania. Su padre y su hermana viajan de urgencia para verla. El coche se avería cerca de Basilea. Se suben al tren sin billete. Resultado: multa de 351 CHF en total. Solicitan anulación. Los CFF la rechazan. Solo conceden un “gesto” de 40 francos. La familia habla de falta de humanidad. Su abogado lo califica de inaceptable. Los CFF responden con el argumento clásico: igualdad de trato. No podemos hacer excepciones porque hay otras tragedias similares. Y aquí está el punto clave. Los CFF son una empresa pública, sí. Pero funcionan bajo reglas claras: viajar sin billete implica recargo administrativo según las condiciones de transporte. El controlador no tiene margen para improvisar en función de la emoción del momento. Y el servicio de recobros aplica criterios estandarizados precisamente para evitar arbitrariedad. Ahora bien, que algo sea legal no significa que sea percibido como justo. ¿Podrían haber cancelado la multa? Probablemente sí, si quisieran asumir el precedente. ¿Temen abrir la puerta a cientos de solicitudes basadas en situaciones personales difíciles? También. En Suiza el principio de igualdad de trato pesa mucho. A veces tanto que la empatía queda en segundo plano. Es parte de la cultura administrativa del país: reglas iguales para todos, incluso cuando la historia detrás es dramática. Si me preguntáis mi opinión personal: no es un problema jurídico. Es un problema de gestión de imagen y de sensibilidad pública. Un bono de transporte temporal en un caso así no hunde el presupuesto federal. Pero sí evita titulares incómodos. Y esto conecta con algo que siempre comento en el grupo: Suiza funciona muy bien… mientras todo encaja en el procedimiento. Cuando te sales del carril administrativo, el sistema no siempre sabe reaccionar con flexibilidad. ¿Falta de empatía? ¿Coherencia normativa? ¿Ambas cosas a la vez? Os leo.
Poca empatía… o aplicación fría de la norma. Y aquí es donde el debate se pone interesante.
El caso viene del incendio del bar Constellation en Crans-Montana. Una joven gravemente quemada, hospitalizada en Alemania. Su padre y su hermana viajan de urgencia para verla. El coche se avería cerca de Basilea.