En el cantón de Vaud se debate si introducir un salario mínimo de 23 CHF la hora. Sobre la mesa hay dos iniciativas populares y un contra-proyecto del Consejo de Estado. Ahora el Gran Consejo debe decidir qué texto recomienda al pueblo. El importe es el mismo en todos los casos: 23 francos por hora. La diferencia está en el detalle que lo cambia todo. ¿Debe prevalecer el salario mínimo cantonal en todos los casos? ¿O deben tener prioridad las convenciones colectivas de trabajo (CCT) cuando existan? Aquí está la línea divisoria. La derecha defiende el contra-proyecto y la primacía de las CCT. Argumenta que los convenios sectoriales tienen en cuenta la realidad económica de cada rama. Ponen el ejemplo de la hostelería. Sectores donde no siempre es fácil repercutir el aumento de costes en los precios. También advierten de un riesgo: que un mínimo rígido de 23 CHF pueda afectar a empleos de verano, trabajos no cualificados o procesos de reinserción laboral. La izquierda, en cambio, considera el salario mínimo una herramienta básica para garantizar una vida digna. Desconfía de ciertas CCT que podrían utilizarse como vía para pagar por debajo del mínimo. Y propone incluso blindar el principio en la Constitución cantonal para que no pueda modificarse fácilmente más adelante. En el resto de Suiza el panorama es variado. Ya existe salario mínimo en Genève, Neuchâtel, Jura, Tessin y Basel-Stadt. En algunos cantones prevalecen las CCT. En otros, el salario mínimo es la referencia absoluta. No es un debate menor. Tampoco es blanco o negro. Estamos hablando de cómo equilibrar protección salarial y competitividad empresarial. De si un mínimo legal uniforme protege o rigidiza. Y de si los convenios colectivos son garantía suficiente o pueden convertirse en excepción permanente. Como siempre en Suiza, la última palabra la tendrá la población. Y en temas salariales, eso nunca es un detalle.
Vaud votará. Pero antes, el pulso político está servido.
En el cantón de Vaud se debate si introducir un salario mínimo de 23 CHF la hora. Sobre la mesa hay dos iniciativas populares y un contra-proyecto del Consejo de Estado.