Cuando los sindicatos suizos también iban contra los extranjeros

A veces se piensa que los discursos contra los extranjeros en Suiza vienen siempre del mismo lado político. Que es algo reciente. Y no. La historia es bastante más incómoda.

A veces se piensa que los discursos contra los extranjeros en Suiza vienen siempre del mismo lado político. Que es algo reciente. Y no. La historia es bastante más incómoda. Durante buena parte del siglo XX, fueron también los sindicatos suizos quienes impulsaron campañas muy duras contra la inmigración. No por racismo “puro”, sino por miedo. Miedo a la competencia laboral, a la bajada de salarios, a que el trabajador extranjero aceptara peores condiciones. El mensaje era simple: menos extranjeros = mejores salarios para los suizos. Y se difundía sin complejos, con carteles y consignas que hoy nos escandalizarían, pero que entonces eran normales. En ese contexto se inventó incluso una palabra que no era inocente: Überfremdung. “Exceso de extranjeros”. No era un término descriptivo. Era una herramienta política. Servía para simplificar un problema complejo y convertir al extranjero en una amenaza abstracta. Y lo incómodo es que no la usó solo la derecha: también sindicatos y sectores de la izquierda cuando querían justificar cuotas, estatutos precarios o límites a la inmigración. Se defendía al trabajador. Siempre que fuera suizo. El extranjero no era un compañero de lucha, sino una variable de ajuste. Hoy ya no se habla de Überfremdung porque suena demasiado brutal. Pero el mecanismo sigue ahí. Cambian las palabras: dumping salarial, presión sobre el mercado laboral, prioridad nacional. El fondo no siempre cambia. Suiza funciona mejor que muchos países, sí. Pero no es neutra ni inocente. Nunca lo fue. Y ahora la pregunta incómoda: ¿de verdad hemos superado ese discurso… o solo lo hemos aprendido a decir mejor?