Suiza y la doble nacionalidad: ya no es la excepción, es la norma

Un dato que a muchos todavía les sorprende, pero que explica bastante bien la realidad del país: hoy, uno de cada cinco ciudadanos suizos tiene también otra nacionalidad.

Un dato que a muchos todavía les sorprende, pero que explica bastante bien la realidad del país: hoy, uno de cada cinco ciudadanos suizos tiene también otra nacionalidad. No hablamos de extranjeros con permiso, sino de suizos con pasaporte rojo y blanco… y otro más en el cajón. Según los últimos datos oficiales, alrededor del 21 % de la población suiza tiene doble nacionalidad. Y no, no están repartidos de forma homogénea. Hay cantones donde la doble nacionalidad es prácticamente lo normal: Ginebra ronda el 50 %. Sí, la mitad. Vaud supera el 33 %. Ticino, Basilea-Ciudad o Neuchâtel también están muy por encima de la media nacional. Incluso Zúrich, que muchos imaginan “más suiza que el chocolate”, pasa del 25 %. En la Suiza urbana, internacional y fronteriza, la doble nacionalidad no es una rareza, es parte del paisaje. ¿Y de dónde vienen esas segundas nacionalidades? En muchos casos de Europa y de los Balcanes. Países como Kosovo, Serbia, Portugal, Alemania, España, Italia, Francia o el Reino Unido aparecen entre los más habituales. Con un detalle importante: no todos mantienen su nacionalidad de origen en la misma proporción. Depende mucho del país y de su propia legislación. Para aclarar algo que sigue generando confusión: en Suiza, una persona con doble nacionalidad es suiza a todos los efectos. Mismos derechos, mismas obligaciones. No hay suizos “de primera” y “de segunda” según el número de pasaportes. Este dato no es ideológico ni sentimental. Es estadístico. Y ayuda a entender por qué ciertos debates suenan tan desconectados de la realidad cotidiana del país. Suiza no es menos suiza por esto. Simplemente refleja lo que lleva décadas siendo: un país construido también por personas que vinieron, se quedaron… y acabaron formando parte de él.