Reflexión. A veces leo que quienes ya estamos en Suiza “desaconsejamos venir” porque ya estamos instalados. Como si se tratara de proteger un privilegio o cerrar la puerta detrás de nosotros. Nada más lejos!!! Lo que muchos hacemos no es disuadir, es aterrizar expectativas. Contar lo bueno, sí, pero también lo incómodo, lo caro, lo exigente y lo poco indulgente que puede ser este país cuando llegas sin idioma, sin contrato o sin red. No por maldad, sino porque a varios les costó golpes, dinero y años aprenderlo. Suiza funciona muy bien… cuando encajas en el sistema. El sistema no se adapta a ti sino que eres tú quien tiene que adaptarse a él. Eso conviene decirlo antes, no después. Decir “ojo con esto” o “así no funciona aquí” no es querer que no vengas. Es evitar que vengas mal, con expectativas irreales y pensando que todo se arregla sobre la marcha. Quien quiera venir, que venga. Pero informado, preparado y sabiendo dónde pisa. Avisar de las piedras del camino no es egoísmo. Es experiencia.
A veces leo que quienes ya estamos en Suiza “desaconsejamos venir” porque ya estamos instalados. Como si se tratara de proteger un privilegio o cerrar la puerta detrás de nosotros.
Reflexión. A veces leo que quienes ya estamos en Suiza “desaconsejamos venir” porque ya estamos instalados. Como si se tratara de proteger un privilegio o cerrar la puerta detrás de nosotros. Nada más lejos!!!