Suiza presume, con razón, de más de cinco siglos de neutralidad. Pero eso no le ha impedido “invadir” a su diminuto vecino tres veces en apenas 35 años. Y no, no fue por ansias expansionistas ni por tensiones políticas. Fue por despistes. Muy suizos, eso sí. Liechtenstein está literalmente pegado a Suiza. En algunos puntos, la frontera es poco más que un puente peatonal. Nada de barreras, nada de controles militares. Cambias de país sin darte cuenta, como quien cruza de barrio. Primer episodio, 1985. Maniobras militares suizas con misiles tierra-aire. Todo bajo control hasta que varios proyectiles acaban en territorio de Liechtenstein y provocan un incendio forestal importante. Al principio se habló de viento fuerte. Al final, como manda el manual helvético, se pagaron los daños. Varios millones de francos y asunto cerrado. Segundo acto, principios de los 90. Un grupo de reclutas recibe la orden de montar un puesto de observación en Triesenberg. Obedecen, instalan el equipo… y los vecinos empiezan a preguntar qué hace el ejército suizo en su pueblo. Fue entonces cuando alguien cayó en la cuenta de que Triesenberg no está en Suiza. Detalles. Y el tercero ya roza la comedia alpina. Año 2007. Noche cerrada, lluvia, 170 soldados armados con fusiles y, al parecer, sin GPS. Caminan más de un kilómetro dentro de Liechtenstein hasta que alguien suelta la frase mágica: oye… esto no es Suiza. Media vuelta y regreso a casa, discretamente. Aquí viene el matiz importante. Liechtenstein y Suiza tienen una relación muy especial. Comparten moneda, el franco suizo es oficial en ambos países. Hay unión aduanera desde hace un siglo, el correo lo gestiona Suiza y muchos servicios funcionan de forma coordinada. El paisaje es idéntico, el dialecto también. Para el ojo no entrenado, todo parece el mismo país. Con este nivel de integración, se entiende por qué estos incidentes nunca acabaron en crisis diplomática. Desde Liechtenstein se lo tomaron con bastante filosofía. No vinieron con helicópteros de ataque ni nada parecido. Estas cosas pasan. Historias así vienen bien para recordar que incluso en Suiza, con toda su fama de orden y precisión, a veces se equivocan… hasta de país. Eso sí, siempre con disculpas oficiales, mucha calma y la factura pagada en francos suizos.
Neutral desde hace 500 años… pero invadiendo al vecino equivocado tres veces sin darse cuenta
Suiza presume, con razón, de más de cinco siglos de neutralidad. Pero eso no le ha impedido “invadir” a su diminuto vecino tres veces en apenas 35 años. Y no, no fue por ansias expansionistas ni por tensiones políticas.