Lo que está pasando en Ginebra, concretamente en Plainpalais, merece que lo leamos con calma y sin titulares fáciles.

No hablamos de una evacuación por peligro inmediato ni de un edificio que se cae. Aquí hablamos de rescisiones de contrato. Más de 100 viviendas y varios comercios del boulevard Carl-Vogt han recibido la carta: fuera.