En los últimos años nos habíamos acostumbrado a un discurso bastante cómodo: Suiza aguanta, Suiza resiste, Suiza va bien. Y en parte sigue siendo cierto. Pero los datos que están saliendo ahora invitan, como mínimo, a bajar un poco la euforia. Los salarios, en general, están prácticamente congelados. No es una sensación, es un hecho. Con una inflación casi nula, muchas empresas no aplican subidas porque no hay indexación al coste de la vida. El resultado es simple: no se pierde poder adquisitivo… pero tampoco se gana. Y en un país donde todo sube menos el sueldo, eso se nota. A esto se suma una demanda interna bastante floja. La gente consume menos, se lo piensa más, y eso acaba afectando a la economía real. El crecimiento existe, pero es débil. Nada de hundimiento, pero tampoco un motor a pleno rendimiento. En paralelo, el mercado laboral empieza a dar pequeñas señales de alerta. El paro sigue siendo bajo comparado con otros países, sí, pero está subiendo poco a poco y ya ronda ese famoso 3% que en Suiza nunca pasa desapercibido. No es dramático, pero es un cambio de tendencia que conviene no ignorar. Otro detalle que no suele comentarse mucho es que las cajas de desempleo empiezan a gastar más de lo que ingresan. Eso no pasa de un día para otro porque sí. Es otro indicador de que algo se está moviendo por debajo. ¿Estamos ante una crisis? No. ¿Es el fin del “milagro suizo”? Tampoco. Pero sí estamos en una fase de estabilidad frágil. Todo aguanta, pero con menos margen. Y eso afecta sobre todo a la clase media, a los que viven de su salario y a quienes pensaban que aquí el sueldo siempre sube solo por estar en Suiza. Como siempre, conviene mirar los datos con calma, sin alarmismo, pero también sin negar la realidad. Porque Suiza sigue siendo un país sólido, pero no es inmune a lo que pasa alrededor. Y esta vez, el viento ya no sopla tan a favor como antes.
Suiza frena el ritmo: salarios estancados y el paro empieza a asomar
En los últimos años nos habíamos acostumbrado a un discurso bastante cómodo: Suiza aguanta, Suiza resiste, Suiza va bien. Y en parte sigue siendo cierto.