Para los que llevamos años en Suiza, el nombre de Favarger no necesita demasiadas presentaciones. Chocolate de toda la vida. De Ginebra. Artesanal. Sin postureo excesivo. De esos que compras para regalar y sabes que no fallas. Pues bien. Favarger ha decidido dar el salto serio a la Suiza alemana y abrir una boutique en pleno corazón de Bahnhofstrasse, probablemente la calle comercial más cara y competitiva del país. Nada mal para una casa fundada en 1826 que podría vivir tranquilamente de su reputación. Hasta ahora, Favarger jugaba en casa. Ginebra. Lausana. Su fábrica en Versoix. Público fiel. Turistas. Clientes de siempre. Pero entrar en Zúrich es otra liga. Allí compiten pesos pesados del chocolate suizo. Y aun así, han decidido hacerlo. La idea no es solo vender tabletas y bombones. El proyecto incluye un atelier de chocolate. Talleres. Experiencia. Que el cliente no solo compre, sino que participe. Algo muy suizo también. Pagar por la experiencia, no solo por el producto. Detalle interesante... La tienda abriría también los domingos. En Zúrich. En la Bahnhofstrasse. Quien vive aquí sabe que eso no es lo habitual y que puede marcar la diferencia, sobre todo con turistas y paseantes de fin de semana. ¿Riesgo? Claro. Los alquileres ahí no perdonan y la competencia tampoco. Pero también es una declaración de intenciones. Favarger no quiere ser solo el chocolatero “de la Suiza romanda”. Quiere jugar en todo el país. Aún no hay fecha oficial de apertura. Todo va con calma. Pero el mensaje es claro. Tradición sí. Dormirse no. Y ahora la pregunta es: ¿Favarger puede plantar cara en Zúrich o la Bahnhofstrasse se come incluso a los históricos?
Favarger quiere conquistar Zúrich
Para los que llevamos años en Suiza, el nombre de Favarger no necesita demasiadas presentaciones. Chocolate de toda la vida. De Ginebra. Artesanal. Sin postureo excesivo.