La experiencia laboral fuera de Suiza: por qué muchas empresas no la tienen en cuenta

Este es un tema que sale constantemente en el grupo, y no por casualidad. Para muchos puestos no cualificados en Suiza, la experiencia fuera del país cuenta poco o nada a ojos de muchas empresas. No es que no la lean.

Este es un tema que sale constantemente en el grupo, y no por casualidad. Para muchos puestos no cualificados en Suiza, la experiencia fuera del país cuenta poco o nada a ojos de muchas empresas. No es que no la lean. La leen. Pero en la práctica, no suele ser un criterio decisivo. El problema no es si has trabajado duro en España, Portugal o Latinoamérica. El problema es que muchas empresas no saben cómo comparar esa experiencia con la suya. Ritmos, normas, responsabilidades, seguridad, jerarquías… como no lo conocen, prefieren no arriesgar. A eso se suma algo muy suizo: la comodidad. Si tienen diez candidatos y cinco ya han trabajado en Suiza, aunque sea tres meses por ETT, el filtro está hecho. No es justo, pero es real. Y luego está el famoso “coste de adaptación”. Aunque el puesto sea básico, asumen que alguien sin experiencia local necesitará más explicaciones, más seguimiento y más paciencia. Para muchas empresas, eso ya es motivo suficiente para pasar al siguiente CV. Por eso tanta gente se encuentra con el mismo muro: currículum correcto, experiencia real, ganas de trabajar… y silencio. Hasta que aparece ese primer contrato en Suiza, a veces corto, a veces mal pagado, a veces en un trabajo que no entusiasma a nadie. Pero es la llave. No es que tu experiencia anterior no valga. Es que, para muchas empresas, no es suficiente por sí sola. En Suiza, el primer trabajo no suele ser el mejor, sino el que te permite decir: ya he trabajado aquí. Y a partir de ahí, curiosamente, todo empieza a fluir mucho más rápido. No es una opinión. Conviene decirlo claro, para que nadie se frustre pensando que el problema es él. A veces, simplemente, es el sistema.