En Suiza existe la ayuda social. Está ahí, sobre el papel, para quien la necesita. Pero la realidad es bastante menos bonita. Según cuenta la Tribune de Genève, muchos migrantes renuncian a pedir ayuda social aunque tengan derecho. ¿El motivo? El miedo. Miedo a que el cantón les quite el permiso, a problemas en la renovación, o a que eso les cierre la puerta a un permiso C o a una futura naturalización. Y ese miedo no sale de la nada. En varios cantones, recurrir a la ayuda social puede tener consecuencias reales sobre el estatus de residencia, sobre todo para permisos B recientes o personas que aún no están bien establecidas. El mensaje implícito es claro: puedes pedir ayuda, pero luego no te sorprendas si hay factura administrativa. El resultado es que hay familias que tiran de ahorros hasta el límite, personas que aceptan trabajos precarios o directamente viven con angustia constante, todo para no “quedar marcados”. Y esto en uno de los países más ricos del mundo. El debate es incómodo, pero necesario. Porque una ayuda social a la que no te atreves a acceder deja de ser una red de seguridad y se convierte en un riesgo más. Enlace al artículo original: https://www.tdg.ch/aide-sociale-des-migrants-y-renoncent-par-peur-dune-expulsion-121532541219
Muchos migrantes en Suiza no piden ayuda social por miedo a perder su permiso
En Suiza existe la ayuda social. Está ahí, sobre el papel, para quien la necesita. Pero la realidad es bastante menos bonita.