La noticia viene de Saint-Gall, pero podría haber pasado en cualquier otro cantón. Un grupo de obreros del sector de la construcción está acusado de haber simulado accidentes de trabajo para cobrar dinero de la Suva. La cifra que se investiga ronda los 600.000 francos. No hablamos de un despiste ni de un parte mal rellenado. Según la investigación, se habrían fingido lesiones, inventado accidentes o exagerado situaciones para activar indemnizaciones por incapacidad laboral. En Suiza, el seguro de accidentes funciona porque hay confianza. Confianza en que el accidente es real, en que el médico actúa con criterio y en que el trabajador dice la verdad. Cuando eso se rompe, el sistema reacciona. Y reacciona fuerte. La Suva no solo reclama el dinero, también puede haber consecuencias penales, devolución de prestaciones, pérdida de credibilidad profesional y problemas serios para volver a trabajar en el sector. Esto no va de criminalizar a nadie, pero sí de recordar algo importante. Cada fraude de este tipo acaba pagando lo mismo de siempre: controles más estrictos, más sospechas y más papeleo para todos, incluidos los que sí tienen un accidente de verdad. En un país donde el seguro de accidentes cubre prácticamente todo desde el primer día, jugar a engañar al sistema no es una picaresca. Es pegarse un tiro en el pie. Y como casi siempre en Suiza, puede que tarde… pero cuando cae, cae con todo el peso de la ley.
Simular accidentes laborales en Suiza. Cuando el fraude sale caro.
La noticia viene de Saint-Gall, pero podría haber pasado en cualquier otro cantón. Un grupo de obreros del sector de la construcción está acusado de haber simulado accidentes de trabajo para cobrar dinero de la Suva.