No es una exageración ni un meme. Es una noticia real publicada estos días en la Tribune de Genève. Un hombre de Basilea hizo 590 pedidos en Just Eat en un solo año. Sí, lo has leído bien. Casi dos pedidos al día, durante doce meses. El gasto total ronda los 17.700 francos. Más allá de lo anecdótico, la noticia da para pensar un poco. En Suiza, pedir comida a domicilio no es barato. Entre el plato, el envío y a veces el suplemento “hora punta”, una comida normal se te va fácil a 30 o 40 francos. Si haces números, 590 pedidos no son solo muchas cenas… es casi la mitad de un sueldo anual medio en comida preparada. También refleja algo muy suizo: servicios que funcionan, rapidez, comodidad… y la tentación de no cocinar nunca. Porque cuando todo llega a casa en 20 minutos, la pereza gana muchas veces. Ojo, no es un juicio moral. Cada uno gasta su dinero como quiere. Pero para los que llegan nuevos al país o están intentando cuadrar presupuestos, este tipo de noticias viene bien como recordatorio: el delivery en Suiza engancha… y drena la cuenta bancaria sin que te des cuenta. Consejo de amigo del grupo: Just Eat está bien para un capricho, una mudanza, una semana complicada. Pero como hábito diario, es una ruina silenciosa. Y no solo para el bolsillo. En Suiza, aprender a cocinar en casa no es una moda. Es supervivencia financiera. Cada cual que saque sus conclusiones.
Dos pedidos al día. Todo el año. En Suiza.
No es una exageración ni un meme. Es una noticia real publicada estos días en la Tribune de Genève. Un hombre de Basilea hizo 590 pedidos en Just Eat en un solo año. Sí, lo has leído bien.