Estos días ha salido una noticia que, la verdad, no sorprende tanto como debería: el Tribunal Administrativo Federal acaba de decirle a los servicios secretos suizos que se les ha ido la mano. Según la sentencia, el NDB habría estado vigilando a gente sin pruebas suficientes, sin límites claros y, lo mejor de todo, sin estar seguro de si esas personas representaban de verdad una amenaza. Vamos, que el filtro era más bien decorativo. Lo irónico es que Suiza presume (y con razón) de tener un sistema muy controlado, con autorizaciones judiciales y políticas antes de vigilar a nadie. Pero luego lees esto y te quedas pensando: ¿qué parte del “solo si es estrictamente necesario” no entendieron? Porque, según el tribunal, se dedicaron a monitorizar a personas durante años sin justificación sólida. Y eso, en un país que se toma la privacidad casi como una religión, es heavy. Lo grave no es solo el exceso, sino el precedente. Si a alguien le pueden abrir un dossier simplemente por estar “en el radar”, sin motivo claro, mañana puede tocarnos a cualquiera. Residentes, trabajadores fronterizos, gente que participa en asociaciones… No hace falta hacer nada malo: basta con que alguien decida que podrías “quizá” ser de interés. Y ese “quizá” ya pesa demasiado. Seamos sinceros: todos aceptamos un cierto nivel de vigilancia cuando hablamos de terrorismo, espionaje o amenazas graves. Sentido común. El problema empieza cuando ese margen se estira hasta que cabe prácticamente cualquiera. Y el tribunal lo ha dejado claro: así, no. Lo que me pregunto es otra cosa: si esto ha salido ahora es porque alguien recurrió. ¿Cuántos casos habrá que no llegan nunca a ningún tribunal? En un país tan garantista como Suiza, estas noticias deberían encender todas las alarmas, especialmente entre quienes somos residentes, no ciudadanos. Porque cuando un servicio público decide que la ley es opcional, el eslabón más débil siempre paga el precio. En fin… que vigilar para proteger es necesario. Vigilar porque sí, no. Y menos en un país donde te piden tres papeles para empadronarte, pero parece que no tanta precisión para meterte en un archivo.
Cuando la vigilancia “selectiva” deja de serlo
Estos días ha salido una noticia que, la verdad, no sorprende tanto como debería: el Tribunal Administrativo Federal acaba de decirle a los servicios secretos suizos que se les ha ido la mano.