El acuerdo aéreo con la UE: menos drama, más vuelos baratos

En estos días vuelven los discursos épicos sobre Suiza, la soberanía y cómo Bruselas viene a conquistarnos.

En estos días vuelven los discursos épicos sobre Suiza, la soberanía y cómo Bruselas viene a conquistarnos. Basta con leer los comentarios bajo cualquier noticia para creer que estamos a dos minutos de convertirnos en la 28 estrella de la bandera europea. Pero si dejamos el teatro a un lado y miramos el contenido real del acuerdo sobre aviación… la cosa es bastante menos emocionante. De hecho, es un acuerdo técnico, bastante aburrido, que va de conexiones, derechos aéreos, seguridad y tarifas. Vamos, lo que realmente afecta al viajero que va de Ginebra a Málaga, o de Zúrich a Alicante, cada pocos meses. Una cosa esencial es que este acuerdo permitiría más competencia y precios más estables. Si viajas desde Suiza lo sabes: a veces te clavan porque somos un mercado pequeño y muy regulado. Y cuando hay tirones diplomáticos con la UE, se nota. Menos acuerdos = menos rutas = billetes más caros. Es así de simple. ¿Significa esto que Suiza “cede soberanía”? En mi opinión... No. Igual que no la cedió con Schengen, ni con los acuerdos bilaterales que nos permiten trabajar, comerciar y movernos sin que todo colapse. La democracia directa sigue intacta. La libertad para votar que no, también. Y los referéndums seguirán llegando, faltaría más. Pero convertir un acuerdo técnico de aviación en una invasión silenciosa es… bueno, creativo. En la vida diaria, lo que de verdad notaríamos sería que EasyJet, Swiss y compañía pueden operar con menos trabas. Y que los precios no se disparen aún más. Que no es poca cosa para quienes vivimos aquí y volamos a España cada dos por tres. Luego cada uno votará lo que quiera llegado el momento, como siempre. Pero entre la invasión europea y un billete a 500 francos ida y vuelta a Valencia en diciembre, igual merece la pena leer un par de líneas antes de declararnos en resistencia.