Bueno o mejor dicho Steve Jobs… sí, el de Apple, el del iPhone, el que revolucionó medio planeta con un teléfono que ya nadie suelta ni para ir a la Migros. Pues resulta que este icono mundial tenía raíces suizas. Y no en Zúrich o Ginebra, no. En Neuenhof, un pueblito de Argovia que hoy tiene unos 9200 habitantes y donde uno pasa más rápido de lo que tarda en arrancar un viejo iMac. La historia viene de una investigación del SonntagsBlick, que se ha metido en archivos, estadísticas de emigración, registros de crédito, libros parroquiales y hasta bases de datos mormonas. Nada de rumores de sobremesa. Esta vez lo han rastreado todo: Steve Jobs, el hombre que cambió nuestra relación con la tecnología, tenía un bisabuelo suizo: Kaspar Schibli. Y su padre, Josef Schibli, nacido en 1795 en Neuenhof, tuvo diez hijos antes de largarse a Estados Unidos. Eso sí, con ayuda del pueblo: 1715 francos de la comuna y 360 del cantón para financiar la aventura. Una especie de crowdfunding del siglo XIX. Cuando la familia llegó a Nueva York, un funcionario escribió su apellido como le sonó: Schieble. Y así se quedó para siempre. Ese apellido acabaría siendo el de la madre biológica de Steve Jobs, Joanne Schieble. Jobs nació en 1955 en San Francisco, hijo de una estadounidense de origen suizo-alemán y un sirio, Abdulfattah Jandali. Los abuelos maternos, muy católicos, no aceptaban el matrimonio con un musulmán, así que obligaron a su hija a dar al bebé en adopción. Steve acabó en manos de Paul y Clara Jobs, que le dieron su famoso apellido… y el resto ya sabemos cómo terminó: Macintosh, Pixar, iPhone, iPad, y un antes y un después en la tecnología moderna. Lo curioso es que todo ese imperio tecnológico tiene un hilo que lleva de vuelta a Neuenhof. El actual syndic del pueblo, Martin Uebelhart, dice que la probabilidad es muy alta. El apellido Schibli es típico de allí y, además, hubo una oleada enorme de emigración a Estados Unidos en los años 1850. Vamos, que encaja todo. Y la gente del pueblo, orgullosa. Roberto Di Giovanni, un vecino entrevistado delante de la Migros, lo decía así: "hace ilusión saber que una figura tan conocida tiene su origen en un sitio tan modesto". Neuenhof no es Silicon Valley, pero mira tú por dónde, desde allí salió parte del ADN que cambiaría el mundo. Al final, la historia deja un mensaje que vale también para muchos que llegan hoy a Suiza con lo justo: nacer en un sitio pequeño y sin glamour no marca tu destino. A veces, ni el tuyo… sino el de tus bisnietos.
Tu IPhone tiene origenes Suizas !
Bueno o mejor dicho Steve Jobs… sí, el de Apple, el del iPhone, el que revolucionó medio planeta con un teléfono que ya nadie suelta ni para ir a la Migros. Pues resulta que este icono mundial tenía raíces suizas.