Pues sí, en pleno 2025 un restaurante del Valais ha conseguido lo que muchos influencers sueñan: hacerse viral. Pero no por sus vistas o su fondue, sino por servir… marmota. El chef Adrien Lopez, del restaurante Vieux-Nendaz, incluyó este otoño en su carta un plato “de marmota a la royale”, o sea, desmenuzada con salsa de vino tinto y un toque de sangre, al estilo del clásico liebre à la royale. Una receta tradicional, casi de otro tiempo. El problema es que vivimos en la era de las redes sociales, donde la indignación se sirve más rápido que un espresso. El artículo del Gault & Millau que elogiaba la originalidad del menú se convirtió en un bumerán. En cuestión de horas, el restaurante recibió una avalancha de críticas y valoraciones de una estrella en Google. Comentarios del tipo: “¡Cocinar marmota en 2025, denunciable!”, “enfermos mentales”, o “la Suiza del bienestar animal se ha ido al garete”. El chef, atónito, contactó con Google y consiguió que eliminaran todos los comentarios del fin de semana (los buenos y los malos). Intentó incluso dialogar con los más furiosos, pero nada. “Lamento los prejuicios y la falta de diálogo”, dijo en el Gault & Millau. Lo curioso es que todo lo que hace es perfectamente legal. En Suiza, la marmota figura entre las especies que pueden cazarse según la ley federal. Y como bien dice Lopez: “Si quieren prohibirlo, que cambien la ley, pero que no se metan con los pequeños restauradores.” El caso recuerda al de otros chefs que, ante el acoso online, han retirado platos como la becada o el lagópodo escocés. Parece que hoy cocinar un animal salvaje levanta más ampollas que servir foie gras o langosta viva. En resumen: la marmota no tiene la culpa, el cocinero tampoco. Lo que sí está claro es que, en Suiza, la “caza” se ha trasladado a las redes.
Marmota al vino tinto: el plato que ha indignado a media Suiza
Pues sí, en pleno 2025 un restaurante del Valais ha conseguido lo que muchos influencers sueñan: hacerse viral. Pero no por sus vistas o su fondue, sino por servir… marmota.