Cada vez que sale una noticia sobre vivienda en Suiza, se repite lo mismo: los precios siguen disparados, los alquileres suben y los que sueñan con tener su propio piso se topan con la realidad del banco. Según un estudio de comparis.ch , para comprar algo medianamente decente en una zona urbana haría falta ganar unos 12.500 francos al mes. Sí, has leído bien. El estudio entrevistó a más de mil personas y concluye que el 57% de los suizos vive de alquiler. Entre los jóvenes (18 a 35 años), la cifra sube al 68%. O sea, hasta los suizos se resignan. Y eso que muchos tienen buenos sueldos. En ciudades como Ginebra, Lausana o Zúrich, la hipoteca típica ronda el millón de francos. Si uno hace las cuentas, con los tipos de interés, el seguro, las cargas y el mantenimiento, no es difícil entender por qué tanta gente ni lo intenta. También hay diferencias de nivel: cuanto más alto el nivel de estudios, más grande la vivienda y más probable es ser propietario. Las familias con estudios superiores suelen tener más espacio y menos estrés de alquiler. Mientras tanto, las personas con salarios normales o trabajos físicos se quedan fuera del juego. El estudio también revela algo curioso: los greniers (buhardillas) prácticamente han desaparecido. Lo que antes servía para guardar trastos, hoy son áticos de lujo con vistas al lago. En cambio, casi todo el mundo tiene una cave (sótano), que es lo único que queda para almacenar algo sin pagar un suplemento. Y si te preguntas dónde sigue siendo “más barato” comprar, el artículo menciona el cantón del Jura, aunque claro, eso significa también menos ofertas de empleo y más distancia de los centros urbanos. En resumen: el sueño de tener casa propia en Suiza se está convirtiendo en un privilegio más que en una posibilidad. No hace falta mirar muy lejos para comprobarlo: basta entrar en Homegate o ImmoScout y ver los precios de cualquier 3 piezas en Ginebra o Lausana. Si no te da un mareo, es que ya te has acostumbrado. #EspanolesQueRealmenteSeAyudanEnSuiza
Comprar casa en Suiza: misión (casi) imposible
Cada vez que sale una noticia sobre vivienda en Suiza, se repite lo mismo: los precios siguen disparados, los alquileres suben y los que sueñan con tener su propio piso se topan con la realidad del banco.