Las “amendes d’ordre”: las multas exprés que ves (o sufrirás) en Suiza

En Suiza hay algo que funciona con una precisión casi suiza: las amendes d’ordre. Son esas multas que no pasan por un juez, que se pagan rápido y que te pueden caer por las infracciones más simples.

En Suiza hay algo que funciona con una precisión casi suiza: las amendes d’ordre. Son esas multas que no pasan por un juez, que se pagan rápido y que te pueden caer por las infracciones más simples. Aparcaste dos minutos fuera de hora, pisaste un paso de cebra mal, o te olvidaste de pagar un billete en el bus… zas, 40 a 100 francos menos. Según un reportaje de RTS, en el cantón del Jura, solo en 2024 se emitieron unas 32 000 multas de este tipo, lo que generó más de 2,2 millones de francos. Y hablamos de un cantón pequeño. Imagina a nivel nacional: un sistema omnipresente, que recauda mucho y divide opiniones. Porque claro, hay dos formas de verlo. Por un lado, la eficacia suiza: el sistema es rápido, claro, sin discusiones interminables. Pagas y sigues. Evita saturar tribunales y mantiene un cierto orden. Pero por otro, está la sensación de que aquí no hay margen para el error humano. Da igual si acabas de llegar, si te equivocaste sin mala intención o si fue un malentendido. La multa llega igual, sin posibilidad de contar tu versión antes de pagar. Y además, no es igual en todo el país: cada cantón aplica el sistema a su manera. En algunos, se usa más para el tráfico; en otros, también para infracciones administrativas (como no presentar un papel a tiempo o no respetar una ordenanza menor). En todos los casos, lo que tienen en común es que pagar es más fácil que discutirla. Para muchos españoles recién llegados, esto choca un poco. En España aún existe el “aviso” o la advertencia. Aquí no. Aquí la educación cívica se refuerza a golpe de ticket amarillo. Y como buen suizo, no lo hace con rencor, sino con método. ¿Es justo? Depende. ¿Funciona? Sin duda. ¿Podría ser más flexible? También. Así que si te cae una “amende d’ordre”, no te lo tomes como algo personal. No es que te tengan manía: es que el sistema está pensado así. Claro, directo, y sin margen de negociación. Pero sí conviene aprender rápido: señal que ves, señal que respetas. Aparcamiento, billete, velocidad… todo tiene precio. Y aquí los “despistes” salen caros.