En Suiza ya no hace falta correr para que te multen. Basta con pasar por donde “no debes”. Eso es lo que está pasando en Birsfelden, un municipio del cantón de Basilea-Campagne que ha decidido poner fin a los coches que usan sus calles como atajo para evitar el tráfico. ¿Cómo lo hacen? Con cámaras que leen matrículas y calculan cuánto tiempo tardas en cruzar el pueblo. Si entras y sales en menos de 15 minutos… multa automática de 100 francos. Así de simple. En apenas unas semanas, 20.000 conductores ya han sido sancionados. Algunos días llegaron a registrar hasta 1.000 infracciones. El Ayuntamiento está encantado: dicen que han reducido el tráfico y mejorado la calidad de vida. Los vecinos, contentos. Y las arcas municipales, ni te cuento. La medida, eso sí, ha levantado polémica. Hay juristas que recuerdan que las carreteras públicas suizas deben ser gratuitas, y que esto se parece más a un “peaje encubierto” que a una multa. El propio OFROU (la Oficina Federal de Carreteras) ha pedido explicaciones. Lo curioso es que el sistema no distingue si eres residente, turista o simplemente te has equivocado de ruta. Si tu coche aparece en dos cámaras con pocos minutos de diferencia, el algoritmo decide que ibas “de paso” y zas, 100 francos menos. ¿El objetivo? Evitar que la gente se cuele por barrios residenciales. ¿El resultado? Miles de multas y un debate bastante suizo sobre dónde acaba la seguridad y empieza la recaudación. Así que si pasáis por Birsfelden, mejor no improviséis caminos cortos ni sigáis al GPS ciegamente. En Suiza, los atajos ya no se pagan en tiempo: se pagan en efectivo.
Birsfelden y sus 20.000 multas por “atajos”: el nuevo radar del siglo XXI
En Suiza ya no hace falta correr para que te multen. Basta con pasar por donde “no debes”.