Mientras en otros países las decisiones locales pasan por concejales o urnas, en buena parte de Suiza basta con levantar la mano. En más de 1'650 comunas (de unas 2'100 en total), no existe parlamento local. En su lugar, los vecinos se reúnen en la Gemeindeversammlung (asamblea comunal), normalmente dos veces al año, para debatir y votar directamente sobre el presupuesto, los impuestos, o incluso la construcción del nuevo colegio. Este sistema sigue muy vivo sobre todo en la Suiza alemana, donde el sentido de comunidad y la participación directa están más arraigados. Cantones como Appenzell Rodas Interiores, Glaris, Uri o Nidwalden todavía mantienen la tradición de la Landsgemeinde, una versión más antigua y espectacular de esta práctica: todo el cantón se reúne al aire libre, el presidente levanta su mazo y los ciudadanos votan a mano alzada en la plaza. Incluso algunas naturalizaciones se deciden así: en pequeñas comunas, los vecinos votan públicamente si un solicitante merece ser aceptado como nuevo suizo. En 2010, el Tribunal Federal limitó estas prácticas por discriminación en algunos casos, pero aún existen versiones más moderadas del sistema. Aunque la participación suele rondar apenas el 20 o 30 %, las decisiones se respetan casi siempre. Y no solo por tradición: cuando votas delante de tus vecinos, sabes que te miran a los ojos. Una forma muy suiza de hacer política: sin grandes discursos, sin redes sociales, y con un simple gesto de la mano.
Así se vota en la Suiza profunda: ¡a mano alzada! 🇨🇭🖐️
Mientras en otros países las decisiones locales pasan por concejales o urnas, en buena parte de Suiza basta con levantar la mano. En más de 1'650 comunas (de unas 2'100 en total), no existe parlamento local.