¿Adiós al demi-tarif? Suiza prueba “My Ride”, el nuevo sistema que podría cambiar cómo viajamos en tren

El demi-tarif forma parte del ADN suizo. Más de 3,3 millones de personas lo usan, y durante décadas ha sido la forma más sencilla de viajar pagando la mitad del billete. Pero eso podría cambiar.

El demi-tarif forma parte del ADN suizo. Más de 3,3 millones de personas lo usan, y durante décadas ha sido la forma más sencilla de viajar pagando la mitad del billete. Pero eso podría cambiar. Desde mayo de 2024, unas 3.000 personas están probando un nuevo sistema llamado “My Ride”, una especie de abono digital que ajusta el precio según cuánto viajas. La idea es clara: modernizar el sistema, hacerlo más transparente y sobre todo, más “inteligente”. En teoría suena bien. En la práctica, ya veremos. “My Ride” cuesta unos 15 francos al mes, más o menos lo mismo que el demi-tarif si lo divides por meses. Pero la diferencia está en cómo se calcula el descuento: cuanto más viajas, más bonificaciones acumulas. A partir de 350 francos mensuales en viajes, el sistema te devuelve hasta un 80% de descuento, o sea, pagas solo una quinta parte del precio real. Hasta aquí parece fantástico, ¿no? Pues no tanto. Primero, “My Ride” no incluye las cartas journalières ni las reducciones que muchos usamos con el demi-tarif (como el Pass 9 heures). Además, el sistema calcula la distancia exacta recorrida, lo que significa que si solo haces trayectos cortos o esporádicos, acabarás pagando más. El experimento está en fase de prueba y, según Alliance Swisspass (la asociación que coordina el proyecto), no buscan ganar más dinero con el cambio. Pero ya sabemos cómo va eso: cada vez que en Suiza se digitaliza algo “para simplificar”, suele venir con un par de subidas de precio escondidas. Lo cierto es que el demi-tarif, con su sencillez, ha funcionado muy bien. Es previsible, claro y popular. Si lo cambian, tendrán que hacerlo muy bien para convencer a la gente. Porque aquí no estamos hablando solo de billetes: hablamos de un símbolo suizo, casi como el queso o los trenes que llegan a la hora. Y tocar eso, aunque sea en nombre de la modernización, puede levantar más de un enfado.