Cada enero, mientras los grandes jefes del planeta se reúnen en Davos para hablar del “futuro sostenible”, los precios del alojamiento se disparan como si el futuro fuera solo para millonarios. Este año, el récord lo marca un chalet a 146.000 francos por cinco noches. Sí, cinco. Para los más “modestos”, hay estudios por 11.000, apartamentos normales por 20.000, y el precio medio ronda los 28.000 francos. Todo por dormir bajo el mismo cielo que Klaus Schwab y los suizos que, por unos días, se convierten en hoteleros de lujo en su propia casa. Durante el resto del año, el mismo piso cuesta 3.000 o 4.000 francos la semana. Pero claro, el “WEF effect” convierte un simple dos piezas en una mina de oro. Y mientras tanto, los vecinos de Davos hacen las maletas para dejar sus casas a los que vienen a decidir cómo mejorar el mundo… desde sus chalets con chimenea y ascensor directo al garaje. No sé vosotros, pero yo empiezo a entender por qué al “capitalismo de las montañas” le va tan bien.
Davos, donde el invierno es de postal… y los precios, de ciencia ficción
Cada enero, mientras los grandes jefes del planeta se reúnen en Davos para hablar del “futuro sostenible”, los precios del alojamiento se disparan como si el futuro fuera solo para millonarios.