Los derechos de las mujeres en Suiza: un camino tardío, pero a paso firme

Siempre nos venden la imagen de Suiza como un país súper avanzado, ordenado, democrático… pero si hablamos de los derechos de las mujeres, la historia es otra. Aquí los relojes iban (y algunos aún van) con retraso.

Siempre nos venden la imagen de Suiza como un país súper avanzado, ordenado, democrático… pero si hablamos de los derechos de las mujeres, la historia es otra. Aquí los relojes iban (y algunos aún van) con retraso. Para que os hagáis una idea: El derecho al voto a nivel federal no llegó hasta 1971. Sí, habéis leído bien: cuando en España ya llevaban décadas votando, en Suiza las mujeres aún tenían que quedarse en casa el día de las urnas. Y ojo, que en algunos cantones como Appenzell Rodas Interiores no lo aceptaron hasta 1990 (por orden del Tribunal Federal, no porque quisieran). Antes de eso, en 1959 hubo un referéndum… y los hombres dijeron que no. Las mujeres se quedaron sin voz política porque los varones no lo vieron “necesario”. El derecho a ser elegidas y a entrar en política llegó de la mano del voto, en los 70. En 1984 Elisabeth Kopp fue la primera mujer en entrar en el Consejo Federal (el gobierno suizo), todo un símbolo de lo tarde que iba el país. En el plano laboral y familiar también hubo telaraña legal durante mucho tiempo: hasta 1988, el marido tenía la última palabra en las decisiones familiares y podía incluso decidir si su esposa trabajaba o no. El permiso de maternidad federal no se introdujo hasta 2005. Antes dependía de convenios y seguros privados, lo cual dejaba a muchas mujeres totalmente desprotegidas. Y aunque ahora la Constitución habla de igualdad (artículo 8 desde 1981), la brecha salarial sigue ahí: de media las mujeres en Suiza siguen ganando menos que los hombres por el mismo trabajo. Eso sí, cuando las suizas se movilizan, lo hacen fuerte: huelgas feministas de 1991 y de 2019 paralizaron calles, transportes y oficinas para recordar que la igualdad no se consigue sola. En resumen: Suiza será pionera en relojes atómicos, pero en derechos de las mujeres se despertó tarde. La lucha no se acabó con el voto en el 71, sigue cada día, porque muchas de esas desigualdades todavía están vivitas y coleando.