Muchos habréis leído ya la cifra despues del discurso de Trump: en Suiza, más del 70% de los presos son extranjeros. Es un número que impresiona. Y sí, es verdad. No hay trampa en la estadística. Ahora, la explicación es menos de “los migrantes de aquí son todos delincuentes” y más compleja. Resulta que casi la mitad de esos presos son personas sin papeles o en situación irregular: solicitantes de asilo rechazados, gente de paso, incluso personas que nunca habían residido en el país antes de ser detenidas. En números: representan un 1-2% de la población, pero en las cárceles llenan celdas enteras. Esto coloca a Suiza en un caso único en Europa: ningún otro país tiene un porcentaje tan alto de presos extranjeros. No porque seamos más estrictos con los migrantes que viven aquí, sino porque, al estar en medio del continente y con fronteras tan transitadas, acumulamos también a quienes vienen, delinquen y acaban en prisión sin haber tenido nunca un permiso de residencia. Y aquí está el punto: que no formen parte de la población “legal” no cambia el hecho de que están en Suiza y cuentan en la estadística. El 70% es real y no se borra con notas al pie. La verdadera pregunta es por qué Suiza acaba albergando en sus cárceles a tanta gente que ni siquiera tenía derecho a estar aquí. ¿Política migratoria blanda? ¿expulsiones lentas? Lo que está claro es que el dato existe, y mirar hacia otro lado no lo hace menos cierto.
El 70% de presos en Suiza son extranjeros: un dato cierto, pero con trampa
Muchos habréis leído ya la cifra despues del discurso de Trump: en Suiza, más del 70% de los presos son extranjeros. Es un número que impresiona. Y sí, es verdad. No hay trampa en la estadística.