En Suiza hay tradiciones que parecen sacadas de otro mundo. Dos de las más llamativas son el Carnaval de Evolène en invierno y el désalpe en otoño, la famosa bajada de las vacas desde los pastos de montaña. A simple vista no tienen nada que ver. En Evolène, entre enero y febrero, aparecen los Peluches cubiertos de pieles, los Empaillés envueltos en paja y hasta jóvenes con jabón en el pelo, víctimas de estas máscaras traviesas. Es un carnaval rudo, alpino, con un aire casi pagano que asusta y fascina al mismo tiempo. El désalpe, en cambio, llega en septiembre, cuando las vacas regresan al valle después del verano. Coronas de flores en la cabeza, cencerros enormes, y un ambiente festivo donde lo que se celebra es el ciclo de la naturaleza y el orgullo campesino. Uno marca el fin del invierno, el otro el del verano. Uno asusta, el otro enternece. Pero los dos tienen algo en común: muestran que Suiza, más allá de relojes y bancos, sigue siendo un país donde las montañas mandan y las tradiciones se viven de verdad.
Del désalpe al carnaval de Evolène: Suiza entre vacas y máscaras
En Suiza hay tradiciones que parecen sacadas de otro mundo. Dos de las más llamativas son el Carnaval de Evolène en invierno y el désalpe en otoño, la famosa bajada de las vacas desde los pastos de montaña.