Este verano, Ginebra volvió a demostrar que cuando se trata de integración, la creatividad funciona. Entre finales de junio y mediados de agosto, cerca de 7.000 personas participaron en los cursos de francés gratuitos organizados por el "Départemento de la cohesión social" (DCS) en los parques del cantón. En total, sumando también las actividades familiares de “Chapiteaux enchantés”, más de 14.000 personas se beneficiaron de estas iniciativas. La clave del éxito está en la fórmula: clases al aire libre, gratuitas, impartidas por profesionales y con espacios para que los niños también tengan actividades mientras los padres aprenden. En promedio, 250 personas al día se acercaron a practicar francés en un ambiente accesible y comunitario. ¿Lo bueno? Rompen el aislamiento, ayudan a desenvolverse en la vida cotidiana y acercan la lengua a quienes más lo necesitan. ¿Lo menos positivo? Solo se ofrecen en verano, y muchos se quedan sin continuidad cuando llegan septiembre y los trámites, el trabajo y la vida diaria siguen pidiendo francés. Aun así, es una señal clara: la integración no se hace en despachos, sino en la calle, en los parques, cara a cara. Ojalá esta iniciativa no se quede en un bonito recuerdo estival y se convierta en un hábito todo el año.
Ginebra: los cursos de francés gratuitos para migrantes baten récords
Este verano, Ginebra volvió a demostrar que cuando se trata de integración, la creatividad funciona.