Hacer un CV en Suiza: no es lo mismo que en España

Muchos venimos a Suiza con nuestro currículum español bajo el brazo pensando que servirá igual. Error. Aquí el CV tiene sus propias reglas, y aunque no lo parezca, los detalles importan más de lo que uno cree.

Muchos venimos a Suiza con nuestro currículum español bajo el brazo pensando que servirá igual. Error. Aquí el CV tiene sus propias reglas, y aunque no lo parezca, los detalles importan más de lo que uno cree. Lo primero: menos es más. En España se lleva el currículum de tres páginas con todo lo que has hecho desde que serviste cafés en la uni. Aquí no. Un CV suizo idealmente tiene 1 o 2 páginas máximo, pero con la información justa y clara. Foto: sí o sí. En Suiza todavía es costumbre ponerla, pero nada de selfies ni fotos de boda recortadas. Fondo liso, ropa sencilla y profesional, luz decente. Que parezca que vas a trabajar, no de fiesta. Datos personales: nombre, dirección, teléfono (con el +41 si ya tienes número suizo), correo serio. Aquí sí se suele indicar la nacionalidad y, si lo tienes, el tipo de permiso de residencia: “Nacionalidad: española. Permiso B (válido hasta 2027)”. Eso da confianza al empleador porque ya sabe si puedes trabajar legalmente. Lengua del CV: imprescindible redactarlo en el idioma de la región. Francés para Ginebra, alemán para Zúrich, italiano para Lugano. Mandar un CV en español en Suiza es básicamente tirar la candidatura a la basura. Formato y mise en page: aquí se juega mucho. Olvida plantillas recargadas de colores chillones o con tipografías raras. En Suiza gusta el orden, la sobriedad y la claridad. Colores sí, pero discretos (un azul marino, un gris, un burdeos sobrio). El diseño importa: márgenes limpios, títulos bien alineados, fechas claras en columna. Un reclutador aquí abre tu PDF y en 5 segundos ya sabe si se lo va a leer o no. Experiencia: nada de “camarero” o “concierge” a secas. Aquí se valora poner la denominación que usan las empresas y las CCT: “Préposé à la salle”, “Agent d’entretien polyvalent”, “Employé de restauration”, “Agent de propreté”… Eso da otra imagen, más profesional y reconocida. Y siempre con nombre de la empresa, lugar y periodo exacto, más una breve descripción con cifras o tareas clave. Formación: igual de claro. “École de Commerce Nicolas-Bouvier, Ginebra — Diplôme de Commerce (2018–2021)”. No pongas solo “comercio” o “bachillerato”, porque en Suiza se fijan en el centro, el diploma y las fechas. Adaptación al puesto: aquí no se lleva el CV “multiusos”. Cada oficio, cada sector, pide su propio currículum adaptado. Si mandas el mismo CV para hostelería y para logística, no te van a tomar en serio. El reclutador suizo quiere ver que tu perfil encaja con ese empleo en particular. Idiomas: imprescindibles. Aquí miran más eso que en España. Si hablas francés, alemán, inglés o italiano, ponlo bien visible, incluso con niveles (B2, C1…). Lo que sobra: no hace falta poner el permiso de conducir, hobbies raros ni una carta de presentación pegada al final del CV. Eso va aparte. En resumen: en Suiza el CV no es para contar tu vida, sino para demostrar en dos páginas que eres serio, claro y profesional. Y sí, el diseño, los colores discretos, la precisión en los nombres de escuelas y empresas, la orientación hacia un oficio específico, la transparencia con tu nacionalidad y permiso, la redacción en la lengua local y la denominación adecuada de los oficios cuentan mucho más de lo que pensamos.