Suiza se plantea un acuerdo de defensa con la UE

Hoy en Berna se ha movido ficha en un terreno que, para muchos suizos, parecía intocable: la defensa y la neutralidad.

Hoy en Berna se ha movido ficha en un terreno que, para muchos suizos, parecía intocable: la defensa y la neutralidad. El Consejo Nacional aprobó por amplia mayoría (124 contra 61) una moción para que Suiza abra negociaciones con la Unión Europea sobre un acuerdo de seguridad y defensa. ¿La razón? El contexto internacional ya no es el de hace veinte años. Estados Unidos se retira poco a poco del rol de “policía” en Europa, y Bruselas se reorganiza para reforzar su seguridad común. La idea es que Suiza no se quede mirando desde la barrera. Fabian Molina, del PS de Zúrich, lo dijo claro: este acercamiento no choca con la neutralidad. Sería más bien un modo de estar presentes en la reconstrucción de un sistema de seguridad europeo en plena mutación. El Consejo Federal, con el ministro de defensa Martin Pfister a la cabeza, ya había mostrado su simpatía por esta dirección. Además, remarcan que los “partenariados” no obligan jurídicamente: no se trata de meter a Suiza en la OTAN de golpe, sino de coordinar esfuerzos. Evidentemente, la UDC se opone. Para ellos, cualquier guiño a Bruselas es una amenaza directa a la neutralidad. Y ahora falta que el Consejo de los Estados (la otra cámara) dé su veredicto. Lo interesante es ver cómo la política suiza se adapta a un mundo que se mueve rápido. Antes se discutía si había que comprar o no nuevos aviones de combate; ahora el debate es si debemos sentarnos a la mesa con la UE para hablar de seguridad en serio. La pregunta que flota: ¿es esto el principio de un cambio profundo en la concepción de la neutralidad suiza, o simplemente un parche práctico para no quedar aislados? En un país donde hasta hace poco se discutía si mandar cascos azules era demasiado arriesgado, el hecho de plantearse un acuerdo de defensa con Bruselas no es poca cosa. ¿Vosotros qué pensáis? ¿Es momento de asumir que la neutralidad del siglo XXI ya no se parece en nada a la del XIX, o Suiza se arriesga a perder su esencia si da este paso?