En Suiza hasta la cruz blanca sobre fondo rojo tiene sus reglas. No es como en España que plantamos la bandera hasta en el tapón del aceite. Aquí la cruz suiza (o el label)está protegida por la famosa ley Swissness, y usarla de forma indebida puede acabar en tribunales. El caso más sonado ahora es el de On, la marca de zapatillas donde Federer es accionario. Les han llevado hasta el Tribunal Federal por poner la cruz en sus productos, cuando buena parte de sus zapatillas se fabrican en Vietnam e Indonesia. La asociación Swissness y el Instituto de Propiedad Intelectual dicen que eso es engañar: no se puede vestir de suizo algo que no lo es. On se defiende diciendo que el diseño y la ingeniería son suizos, con más de 300 empleados en Zúrich, y que eso debería bastar para poner la cruz. El pleito ya cruzó incluso a China, donde hubo investigaciones sobre la marca. Ahora el Tribunal Federal deberá decidir hasta qué punto una empresa puede usar el símbolo nacional en sus productos. El detalle es interesante: un fallo a favor de On podría abrir la puerta a que más marcas usaran la cruz en Suiza y en el extranjero. Un fallo en contra reforzaría lo que ya dice la ley: la cruz es símbolo oficial y no se explota comercialmente así como así. Conclusión: en Suiza hasta un logo en unas zapatillas puede convertirse en asunto de Estado. Y de paso queda claro que aquí la bandera no es un adorno… es propiedad nacional.
La cruz suiza: no se puede poner “porque sí”
En Suiza hasta la cruz blanca sobre fondo rojo tiene sus reglas. No es como en España que plantamos la bandera hasta en el tapón del aceite.