Formación dual en Suiza: escuela y trabajo de la mano

Si hay algo que Suiza hace realmente bien es preparar a sus jóvenes para el futuro. No es todo universidad, títulos y másteres. Aquí funciona otro modelo: la formación dual.

Si hay algo que Suiza hace realmente bien es preparar a sus jóvenes para el futuro. No es todo universidad, títulos y másteres. Aquí funciona otro modelo: la formación dual. En la práctica, significa que un chaval de 15 o 16 años puede empezar un aprendizaje en una empresa, mientras sigue yendo a la escuela uno o dos días por semana. El resto del tiempo trabaja en la empresa, aprende en la práctica y cobra un sueldo que va de 1.000 a 2.000 francos al mes, según el sector y el año de formación. El resultado es que con 18 o 19 años tienes ya un diploma reconocido, experiencia laboral y muchas veces un contrato fijo. Y ojo: no hablamos solo de oficios tradicionales. Hay aprendizajes en banca, informática, sanidad, logística, mecánica, hostelería… hasta en relojería de lujo. Para los suizos es algo normal, pero visto desde fuera sorprende. En España, la FP todavía lucha por quitarse la etiqueta de “plan B para los que no van a la uni”. En Suiza, la mitad de los jóvenes sigue el camino dual sin complejos. Y luego, si quieren, pueden hacer una madurez profesional y acceder a la universidad o a una HES. La ventaja es clara: menos paro juvenil, más gente con habilidades prácticas, y empresas que invierten en sus futuros trabajadores. La desventaja, quizá, es que obliga a decidir muy pronto qué camino tomar. En cualquier caso, es un sistema que funciona. Y cuando ves chavales de 18 años capaces de manejar una línea de producción, reparar un tren o llevar las cuentas de una empresa, entiendes por qué Suiza mantiene su fama de país eficiente.