Sí, parece un chiste malo, pero pasó de verdad. Todo empezó en 2012: el hombre debía 66 francos de impuestos, se negó a pagarlos y dijo aquello de “si quieren cobrar, que vengan a buscarme”. Pues fueron. Cuatro policías de Schwyz a las 7 de la mañana en su casa. La cosa se torció: gritos, empujones, esposas, hospital, clínica psiquiátrica. Y desde ahí, un juicio interminable. Durante años, tribunales suizos que se pasaban la pelota, fiscales que no querían investigar y el afectado acusando a la policía de trato degradante. Acabó en Estrasburgo, nada menos, alegando violación de derechos humanos. Al final, tras 13 años, acuerdo “amistoso”: Suiza le paga 7300 francos de indemnización. Eso sí, sin reconocer culpa. Lo curioso: todo arrancó por 66 francos. Sí, 66. Y al final el Estado pagó más de cien veces esa cantidad. Pero ojo, aquí la lección es clara: en Suiza no te perdonan nada, aunque sea calderilla. El sistema se te puede venir encima por una nimiedad, y una vez que arranca, no hay marcha atrás. Algunos dirán que es exagerado, otros que es la prueba de que aquí la ley es la ley. Lo cierto es que este caso muestra hasta dónde puede llegar la maquinaria suiza cuando decides plantarle cara. Fuente : https://www.watson.ch/fr/suisse/police/656126042-ce-suisse-a-vecu-un-calvaire-pour-66-francs-d-impots-impayes
Un suizo, 66 francos y 13 años de calvario
Sí, parece un chiste malo, pero pasó de verdad. Todo empezó en 2012: el hombre debía 66 francos de impuestos, se negó a pagarlos y dijo aquello de “si quieren cobrar, que vengan a buscarme”. Pues fueron.