Cuando el reloj suizo se para frente al racismo

En Suiza nos gusta presumir de democracia directa, de neutralidad y de relojes puntuales… pero cuando se trata de racismo, el reloj parece estar parado.

En Suiza nos gusta presumir de democracia directa, de neutralidad y de relojes puntuales… pero cuando se trata de racismo, el reloj parece estar parado. Un informe de la Confederación publicado ayer señala lo evidente: faltan medidas reales contra el racismo y el antisemitismo, sobre todo en tres ámbitos clave: educación, policía y justicia. En otras palabras: los niños crecen sin recibir una sensibilización clara, los jueces no tienen protocolos sólidos y la policía sigue sin estar suficientemente formada para evitar el famoso “profilage racial”. Que en cristiano significa pararte en la calle porque tu cara “no parece suiza”. El Parlamento ya pidió una estrategia nacional, pero por ahora seguimos con promesas y diagnósticos. Mientras tanto, los servicios de asesoramiento existen, sí, pero casi nadie sabe dónde están ni cómo acceder a ellos. Y en internet el odio campa a sus anchas, con un sistema legal demasiado lento y blando para reaccionar. Lo curioso es que este informe no descubre América. Los propios policías, maestros y asociaciones llevan años repitiendo lo mismo. Pero hasta que no sale un PDF oficial, parece que nadie se da por enterado. Y aquí es donde me toca la fibra: en ciudades como Lausanne o Ginebra ya hemos visto casos reales, con filtraciones racistas en cuerpos policiales o insultos normalizados en escuelas. No es un “problema aislado”, es estructural. Así que la próxima vez que alguien suelte aquello de “en Suiza no hay racismo, aquí todos conviven en paz”, igual habría que pasarle este informe. A ver si despierta. ¿Qué opináis? ¿Habéis vivido o presenciado alguna situación de este tipo en el día a día aquí?