Si te digo que en Suiza hay un sendero que se llama Sentier des Toblerones, igual te vienes arriba pensando en degustaciones gratis o en una ruta por la historia del chocolate. Pues no. Aquí no te dan ni una onza. Lo que sí encuentras son unas curiosas estructuras de hormigón alineadas como si fueran trozos gigantes del famoso Toblerone. ¿Y qué hacen ahí? Defender Suiza. Literalmente. Este sendero, que va desde Bassins hasta Gland, en el cantón de Vaud, sigue una antigua línea de defensa construida justo antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Su objetivo era frenar el avance de tanques enemigos. ¿Cómo? Colocando miles de bloques de hormigón en forma de pirámide a lo largo del valle del río Serine. Porque sí, los suizos no tendrían ejército ofensivo, pero cuando se ponen a proteger su casa, lo hacen con geometría militar. Hoy esos bloques siguen ahí, inamovibles, recordando una época tensa… pero rodeados de naturaleza. El camino es muy fácil de hacer, ideal para una salida con niños o una caminata tranquila de domingo. Son unos 15 kilómetros si lo haces entero, pero se puede recorrer por tramos. Hay búnkeres camuflados, paneles informativos y, si tienes suerte, hasta vacas que miran raro a los turistas. ¿Cómo llegar? Desde Gland o Nyon tienes trenes y buses. Y desde ahí ya puedes enganchar con el sendero. Todo está bien señalizado, como suele ser en Suiza. ¿Cuándo ir? De primavera a otoño es lo más cómodo, aunque en invierno, con buen calzado, también se puede. Y sin tanta gente. ¿Vale la pena? Sí, sobre todo si te gusta la historia o simplemente quieres caminar por algo diferente. A los niños les encanta imaginar que están en un campo de batalla… o que los bloques esconden chocolate gigante. Tú no les digas que no, y así caminan sin protestar. Eso sí: no esperes kioscos ni cafeterías cada kilómetro, así que lleva agua, algo de picar… y la cámara. Porque este “camino de Toblerones” no se ve todos los días.
El Sentier des Toblerones: el paseo suizo con forma de chocolate… pero sin azúcar
Si te digo que en Suiza hay un sendero que se llama Sentier des Toblerones, igual te vienes arriba pensando en degustaciones gratis o en una ruta por la historia del chocolate. Pues no. Aquí no te dan ni una onza.