Fuegos artificiales: el espectáculo que no todos disfrutan

En Suiza, los fuegos artificiales son casi tan suizos como el chocolate. Cada 1 de agosto (Día Nacional), petardos, cohetes y bengalas iluminan el cielo... y reventan los tímpanos. A muchos les encanta.

En Suiza, los fuegos artificiales son casi tan suizos como el chocolate. Cada 1 de agosto (Día Nacional), petardos, cohetes y bengalas iluminan el cielo... y reventan los tímpanos. A muchos les encanta. Pero hay otra cara menos alegre de la historia: animales aterrados, personas con traumas, y vecinos que simplemente no pueden pegar ojo. Este verano, otra vez, empiezan los debates. ¿Es necesario tanto estruendo para celebrar? ¿No podríamos hacer algo más respetuoso? No estoy diciendo que haya que prohibirlo todo, ya bastante nos quitan en otros ámbitos, pero quizás va siendo hora de reflexionar un poco. Por ejemplo: los refugios de animales informan de perros y gatos totalmente desorientados durante días. Las vacas en los Alpes huyen y se hieren solas. Y ni hablemos de los que han vivido guerras o tienen hipersensibilidad al ruido. No es solo "un sustito", es un impacto real. En algunos municipios suizos, ya se han empezado a imponer zonas sin fuegos artificiales. No es por aguafiestas. Es por respeto. Y quizás el futuro pase por fuegos silenciosos o espectáculos de luz sin explosión. Ya existen, y son igual de bonitos sin que parezca que estamos en una batalla. En mi caso, tengo vecinos que se van cada 1 de agosto a la montaña con sus perros para huir del caos. Otros bajan persianas, ponen música a tope y esperan que pase rápido. Algo no cuadra si para que unos lo pasen bien, otros tienen que esconderse. Y tú, ¿cómo lo ves? ¿Te encantan los fuegos o preferirías un poco más de calma? ¿Has vivido alguna experiencia mala con ellos?