Si pensabas que Zúrich era solo para ver escaparates de relojes imposibles y pagar 7 francos por un café, te traigo un plan diferente. Gratis. Y con arte del bueno. Resulta que en pleno centro, justo al lado de la estación central (Bahnhofquai), hay un edificio que por fuera no dice gran cosa: la sede de la policía cantonal. Pero si entras (sí, sin haber hecho nada malo), te vas a encontrar con una sala que parece más una catedral de luz y color que una oficina de administración pública: la famosa Blüemlihalle. Esta joya escondida fue pintada entre 1923 y 1925 por Augusto Giacometti, sí, de la familia del famoso escultor Alberto Giacometti, aunque este iba más de pincel que de cincel. El techo y las paredes están cubiertos de formas florales, colores vivos y detalles que te hacen olvidar que estás en una comisaría. Y lo mejor: la entrada es gratuita. Eso sí, como sigue siendo un edificio oficial, hay que pasar por un pequeño control de seguridad. No te asustes si te hacen dejar el DNI o pasaporte en la entrada. No estás detenido, estás haciendo turismo alternativo. Un sitio perfecto para llevar a alguien que venga de visita y te diga que “Suiza es bonita pero un poco fría”. Pues toma color, toma historia… y sin rascarte el bolsillo. ¿Dónde? Polizeiwache Amtshaus I, Bahnhofquai 3, Zúrich. ¿Horario? De lunes a viernes, en horario de oficina (cierran a mediodía, esto es Suiza). ¿Se puede hacer fotos? Sí, pero sin flash. Y no, no te pongas a hacer selfies con los policías de fondo. Así que ya sabes: la próxima vez que pases por Zúrich, además de mirar los tranvías y evitar que se te caiga la cartera en la Bahnhofstrasse, date un salto por este rincón inesperado. Porque sí, hasta la policía suiza tiene su lado artístico.
Zúrich también tiene sus cosas… y no, no todo son bancos ni relojes caros
Si pensabas que Zúrich era solo para ver escaparates de relojes imposibles y pagar 7 francos por un café, te traigo un plan diferente. Gratis. Y con arte del bueno.