Ya sabemos que Suiza es tierra de récords: relojes, trenes de precisión, y ahora también… ¡escalones! En el monte Niesen, ese pico perfecto que parece sacado de un cuaderno de geometría, se esconde una de esas locuras que solo los suizos podrían convertir en atracción: la escalera más larga del mundo, con 11.674 peldaños que suben pegaditos al funicular. ¿Y para qué sirve esta escalera? Pues no es para turistas con ganas de cardio, sino para mantenimiento. Aunque una vez al año, durante la carrera Niesenlauf, se abre al público. Bueno, “público” si llamamos así a los valientes (o insensatos) que deciden enfrentarse al equivalente a subir el Empire State unas 6 veces seguidas... sin ascensor, claro. Algunos datos para que os entren agujetas solo de leer: – El desnivel es de 1.669 metros. – El tiempo récord está por debajo de 1 hora (sí, has leído bien). – La mayoría llega... como puede. La vista desde arriba es espectacular, pero también se puede disfrutar sin necesidad de torturarse: el funicular del Niesenbahn te lleva cómodamente a la cima. Y ahí sí, como buenos expatriados en Suiza, a disfrutar de una rösti o un pastel de ciruelas mientras ves cómo los que subieron a pie se arrastran con orgullo y calambres. ¿Vale la pena hacerlo? Pues como experiencia una vez en la vida, quizá. Pero con más de 11.000 razones para tomar el funicular, yo no juzgaría a nadie por elegir el plan tranquilo.
Subidón suizo: los 11.674 escalones que (casi) nadie se atreve a subir
Ya sabemos que Suiza es tierra de récords: relojes, trenes de precisión, y ahora también… ¡escalones!