Después de romper con Bruselas en 2021, Suiza intenta volver a acercarse a la Unión Europea. Esta vez con un paquete de acuerdos más técnico y menos ideológico. Nada de gran “acuerdo marco”, pero sí cosas muy concretas que nos afectan a todos:
- Reconocimiento mutuo de productos industriales (vital para muchas empresas).
- Acceso a Horizon Europe (investigación) y Erasmus+ (formación).
- Cooperación en energía, salud y resolución de conflictos.
¿Y por qué ahora? Porque en estos 4 años de parón, Suiza ha ido perdiendo acceso, influencia y oportunidades. Universidades bloqueadas, empresas con trabas, estudiantes sin movilidad. ¿Y nosotros qué?
- Más fácil convalidar títulos y moverse por Europa.
- Erasmus volvería (sí, para nuestros hijos también).
- Mejores condiciones para quienes trabajamos en sectores exportadores.
¿El problema? La eterna pelea suiza: “¿cedemos soberanía o nos quedamos fuera del juego?”. Y obvio, se avecina referéndum, porque aquí todo se vota. Yo lo tengo claro: aislarse sale caro, y no solo para las empresas.