Una cosa te queda clara desde que vives aquí: en Suiza puedes llegar tarde, puedes no saludar, incluso puedes no reciclar bien el plástico… pero lo que no puedes hacer es meterte con el orden fiscal. Aquí Hacienda no somos todos, es uno solo y muy puntual. Y cuando digo puntual, me refiero a que te llega una carta con fecha, y si no pagas antes del plazo, al día siguiente ya tienes intereses, recargo y a veces un recordatorio que parece escrito por la mafia legalizada. Aquí te dejo algunas cosas que en Suiza no perdonan ni por ser extranjero, ni por decir que no sabías, ni por haber venido solo por tres meses “a probar suerte”: 1. Impuestos no declarados = problema asegurado Si trabajas con permiso B, probablemente ya te están quitando los impuestos en la nómina (quellensteuer). Pero no significa que no tengas que hacer nada. ¿Tienes otros ingresos? ¿Vives con pareja o hijos? ¿Tienes deducciones que aplicar? Entonces igual te toca declarar. Y si no lo haces… no esperes una carta simpática. Aquí las autoridades fiscales van con el Excel en una mano y el hacha en la otra. 2. Aparcar mal = multa automática Aparcaste “un momentito” en una plaza de carga y descarga. Al minuto exacto te cae la multa. Da igual si eres nuevo en el país o si estabas ayudando a tu abuela. Y cuidado con los tickets mal colocados, zonas azules sin disco horario, o parquímetros vencidos. Aquí no hay mucho margen para la picaresca ibérica. 3. El seguro médico es obligatorio, no opcional “Estoy sano, no lo necesito todavía”. Pues mala suerte. Desde que tienes permiso de residencia, tienes 3 meses para contratarlo, y si no, te lo asignan de oficio (normalmente uno caro), y te lo cobran desde el día 1 de tu llegada. Y no vale decir que no lo sabías. Esto lo controla el cantón, no el vecino del 4º. 4. Circular sin billete de tren = multa, no excusa En los trenes suizos no hay torniquetes. Error pensar que por eso se puede ir “a lo loco”. Aquí la multa por ir sin billete puede subir fácilmente a 100 CHF o más. Y si lo haces más de una vez, te fichan como reincidente. Sí, como si fueras un delincuente de los de CSI. 5. Declaraciones tardías = intereses, recargos y problemas Si tienes que hacer declaración anual (permiso C, nacionalidad suiza, frontalier…) no te duermas. Cada cantón tiene su calendario, pero todos tienen algo en común: si no declaras, te la hacen ellos… y no suelen darte el beneficio de la duda. 6. Facturas del médico: no se pierden en el buzón Un despiste con la factura del médico o del hospital, y en cuestión de días ya tienes el primer recordatorio con 20 francos más. Al tercero te lo pasan a gestión externa (y ahí sí que ya es otro precio). 7. El seguro de accidentes no cubre si fue culpa tuya (y te pillan) Cuidado con las motos, bicis, patines, esquís... Si tienes un accidente y te habías pasado de listo (alcohol, imprudencia evidente…), puede que el seguro se lave las manos. Y la factura del hospital, en Suiza, no es para cardíacos. ¿Conclusión? Aquí no hay excusa que valga. No importa si eres extranjero, nuevo, estudiante o simplemente despistado. En Suiza, la norma no se explica: se aplica. Y ojo: no es que te persigan, es que son eficaces. No hay rencor. Pero si no pagas, te bloquean la cuenta sin dramas. Y si no cumples, te multan con una sonrisa. Así que mejor ir con los papeles en orden, el disco horario bien puesto y el seguro médico contratado.
Multas y fiscalidad: cosas que en Suiza no se perdonan (ni aunque digas que eres nuevo)
Una cosa te queda clara desde que vives aquí: en Suiza puedes llegar tarde, puedes no saludar, incluso puedes no reciclar bien el plástico… pero lo que no puedes hacer es meterte con el orden fiscal.