Hay historias que solo pueden pasar en Suiza. Y esta es una de ellas. Un colombiano pierde su mochila en la estación de tren de Ginebra, y no es una mochila cualquiera: dentro llevaba 42 esmeraldas. No 4, ni 12. Cuarenta y dos. Y lo más suizo del asunto no es que las perdiera… sino que la policía se la devolvió, completa y con todas las piedras dentro. ¿Te imaginas eso en otra parte del mundo? En muchos países, esa mochila habría desaparecido antes de que el tren saliera del andén. Pero aquí no. Aquí alguien la encontró y la llevó a la policía. Y la policía, lejos de pensar “esto huele raro”, simplemente la guardó, investigó un poco y al final se la devolvió a su legítimo propietario, eso si pagando la TVA y una multa por ocultar su "tesoro". Eso sí, tardó casi un mes en reclamarla. Yo pierdo un paraguas y a los cinco minutos estoy llamando al los CFF, al tranvía y a la oficina de objetos perdidos de medio cantón. Este hombre se tomó su tiempo. Un detalle curioso (y muy suizo): Según la policía, las piedras no tenían gran valor comercial por sí solas… pero el gesto vale oro. Y esto es lo que te deja pensando: aquí todavía existe ese mínimo de confianza colectiva donde alguien encuentra algo valioso y no piensa “me lo quedo”, sino “lo entrego”. ¿Qué nos deja esta historia?
- Que si pierdes algo en Suiza, todavía hay esperanza.
- Que no todo el mundo está pensando en sacar tajada.
- Y que sí, el sistema de objetos perdidos suizo funciona, incluso con piedras preciosas. (Siempre que no sea la bicicleta que te robaron en Lausana. Esa no la vas a ver más.)
¿Alguno de vosotros ha perdido algo importante aquí y lo ha recuperado? ¿O ha vivido lo contrario? Cuéntalo, que estas historias también hacen comunidad. Y si algún día veis una mochila en la estación... mirad dentro, pero con cuidado: igual no son esmeraldas, pero puede ser la historia del año.