He estado revisando el dossier de la Ville de Genève sobre la exposición Saisonniers de 2019, y hay un punto que lo explica todo: el permiso A. Sin entender esto, no se entiende cómo funcionó realmente la inmigración en Suiza durante décadas... ni por qué hubo conflictos como la huelga de españoles en Murer.
En 1931 se adopta la primera ley federal sobre la estancia de extranjeros, que entra en vigor en 1934. Ahí nace el permiso A, pensado para temporeros. La regla era simple: podías trabajar en Suiza, pero solo durante 9 meses al año. Después, obligado a salir al menos 3 meses para poder volver. No era un detalle técnico, era la arquitectura del sistema.
Durante los años 50, 60 y 70 este modelo se aplica de forma masiva. Llegan miles de españoles, italianos y portugueses. Suiza crece, necesita mano de obra, pero no quiere instalación permanente. Resultado: trabajadores que sostienen sectores enteros, pero sin estabilidad, sin posibilidad de traer a la familia y totalmente dependientes del empleador.
Y aquí entra un episodio que no se suele contar mucho: la huelga de trabajadores españoles en la empresa Murer. No fue un caso aislado ni un capricho. Fue la consecuencia directa de ese sistema. Condiciones laborales duras, vida precaria y un marco legal que no dejaba margen. Cuando aprietas así, la gente acaba reaccionando. Y reaccionaron.
En los años 70 empiezan a multiplicarse estas tensiones. No solo en Murer, pero ese caso es bastante simbólico. Españoles organizándose, protestando y reclamando condiciones más dignas en un país donde ese tipo de acciones no eran precisamente habituales en trabajadores extranjeros.
El sistema empieza a desmoronarse en los años 90, con cambios políticos y presión social. Y en 2002, con la libre circulación de personas entre Suiza y la Unión Europea, el permiso A desaparece definitivamente.
Esto no es solo historia. Explica muchas cosas de hoy. La política migratoria suiza actual, tan estructurada y progresiva, viene directamente de este pasado. Primero trabajo, luego estabilidad, y solo después integración. Nada improvisado.
Y conviene decirlo sin rodeos: Suiza ha sido muy eficaz económicamente, pero también ha aplicado políticas migratorias muy duras cuando le ha convenido. El permiso A y episodios como la huelga en Murer lo dejan bastante claro.
Porque al final, los españoles en Suiza no solo vinieron a trabajar. También hubo momentos en los que dijeron basta. Y eso también forma parte de la historia del país, aunque no siempre se cuente.