Circular en bicicleta en Suiza parece sencillo...

En Suiza la bicicleta no está fuera de las normas: semáforos, carriles bici, luces, aceras, alcohol y responsabilidad civil pueden acabar en multa o en costes mayores.

En Suiza la bici no es "tierra sin ley". Tiene normas claras, y muchas veces la gente las desconoce hasta que le llega la factura.

Para empezar, las bicicletas están consideradas vehículos. Eso significa que tienes que respetar señales, semáforos y prioridades igual que un coche. Saltarse un semáforo en rojo no es una travesura, es una infracción.

Si hay carril bici señalizado, estás obligado a usarlo. No es opcional. Ir por la carretera cuando tienes carril bici al lado puede acabar en multa.

Otro clásico es circular por la acera. Solo está permitido si hay señal que lo autorice. Si no, toca calzada o carril bici. Y sí, esto también se sanciona.

Las luces son obligatorias de noche o con mala visibilidad: blanca delante y roja detrás. Parece básico, pero cada invierno hay campañas porque mucha gente pasa del tema.

Auriculares y móvil no están prohibidos como tal, pero si afectan a tu capacidad de reacción, te pueden multar. En Suiza el criterio es simple: si pones en riesgo la seguridad, pagas.

El alcohol también aplica. A partir de cierto nivel puedes ser sancionado igual que conduciendo un coche. Aquí no hay barra libre porque vayas en bici.

Y ojo con algo que muchos no saben: en caso de accidente, el seguro de responsabilidad civil puede entrar en juego. Si causas daños, puedes acabar pagando bastante más que una multa.

Suiza fomenta mucho la bici, pero no es un parque temático. Es un sistema donde todo está regulado.