El 5 de marzo de 2026, Suiza y la Unión Europea firmaron un acuerdo para intercambiar los datos de registro de nombres de pasajeros (PNR) de todos los vuelos comerciales entre ambos territorios. En términos concretos: cuando reservas un vuelo de Ginebra a Madrid, la aerolínea facilita a las autoridades suizas y europeas datos como tu nombre, método de pago, número de asiento o con quién viajas. No es una novedad en Europa como tal: ese sistema ya existe desde hace años entre la UE y países como Estados Unidos, Australia o Canadá. Lo que cambia ahora es que Suiza pasa a integrarse en él de forma bidireccional, algo que hasta ahora no era así.
El objetivo declarado es la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y el tráfico de drogas. Las autoridades argumentan que cruzar esos datos contra bases de seguridad permite detectar patrones antes de que ocurra algo. Nadie que coge el avión para ver a la familia en Valencia tiene nada de qué preocuparse en términos prácticos. Pero conviene saber que el espacio de anonimato en los viajes aéreos entre Suiza y la UE ha seguido reduciéndose, y que ese proceso ahora tiene base jurídica firmada.
El acuerdo está firmado pero pendiente de ratificación formal, tanto por el Parlamento Europeo como por los mecanismos suizos. Hasta que ese proceso termine, el sistema no entra en plena operatividad. Como pasa con bastantes cosas en Suiza, el procedimiento institucional va por sus tiempos. Pero la dirección ya está marcada.