Desde el 10 de abril de 2026, el Sistema de Entradas y Salidas de la Unión Europea está plenamente operativo en toda la zona Schengen, incluida Suiza. Conviene aclararlo de entrada: este sistema no afecta a los ciudadanos de la Unión Europea ni a los residentes en Suiza con permiso de residencia. Si eres español y vives aquí, tus cruces de frontera siguen siendo exactamente iguales que antes.
Donde sí hay cambio real es para cualquier persona que llegue desde fuera del espacio Schengen con un pasaporte no comunitario. El EES registra de forma automática entradas y salidas, toma una fotografía y recoge las huellas dactilares. Es un sistema biométrico que sustituye al simple sellado del pasaporte. El objetivo declarado es controlar los tiempos de estancia y detectar a quienes se quedan más allá de los 90 días permitidos.
Para los que vivimos aquí, el impacto más directo es cuando viene a visitarnos familia o amigos que no son ciudadanos europeos. Si tu madre viene de Colombia, si un amigo viene de Marruecos o si tienes pareja de un país no perteneciente a la UE ni a la AELE, ellos entran dentro del sistema EES. La primera vez que pasen por la frontera tardará más de lo habitual, porque hay que registrar sus datos biométricos. Conviene avisarles con antelación para que no se lleven un susto en el aeropuerto.
El sistema en sí no cambia los derechos de visado ni el número de días permitidos de estancia. Lo que cambia es el control, que ahora es automatizado y sistemático. Para estancias legales y correctas, no hay nada que temer. Para las que no lo son, el margen se ha reducido considerablemente.