Hacerse autónomo en Suiza siendo extranjero: más pasos de los que parece

Trabajar por cuenta propia en Suiza es perfectamente posible para un español residente. Pero tiene unas cuantas particularidades que conviene conocer antes de…

Trabajar por cuenta propia en Suiza es perfectamente posible para un español residente. Pero tiene unas cuantas particularidades que conviene conocer antes de darse de alta en ningún sitio, especialmente si vienes de España donde el esquema del autónomo es bastante más directo. En Suiza, la actividad independiente no está ligada solo a la agencia tributaria: implica permisos, cajas de compensación y un modelo de cotización que funciona de forma distinta.

El primer punto es el permiso de residencia. Un permiso B estándar no autoriza automáticamente a ejercer una actividad lucrativa independiente. Hay que solicitar expresamente la autorización para la actividad independiente ante la oficina cantonal de migración, que puede pedir un plan de negocio y pruebas de viabilidad económica. Una vez autorizado, el paso siguiente es afiliarse a la AVS como trabajador independiente. Aquí viene la diferencia fundamental respecto al régimen de asalariado: el autónomo paga las dos partes de la cotización, la del empleado y la del empleador, lo que supone alrededor del 9,65% de los ingresos netos. No hay empleador que asuma la mitad.

Lo que el autónomo pierde con respecto a un asalariado es acceso al seguro de desempleo. En caso de que el negocio vaya mal, no hay caja de desempleo a la que recurrir. Esto es algo que muchos descubren demasiado tarde. El seguro médico continúa siendo obligatorio e individual, al margen de la actividad profesional. Y aunque la fiscalidad puede ser favorable si se gestionan bien las deducciones profesionales, los primeros años pueden ser ajustados si no se ha previsto la carga fiscal con suficiente margen. Consultar a un fiduciario antes de lanzarse no es un lujo: en este contexto, es directamente prudente.